Milán en 1 día

Hace poco hemos realizado una breve estancia en el país italiano y una de las ciudades elegidas ha sido la capital de la moda, Milán.

No soy muy fan de dedicar poco tiempo a conocer las ciudades a las que viajo, pero en este caso hicimos una excepción. Habíamos leído antes por Internet que Milán es una ciudad pequeña que se puede ver perfectamente en unas horas. Y con pequeña me refiero a que las atracciones de visita obligada para el viajeros se encuentran todas situadas en un perímetro muy reducido, por lo que ni siquiera hay que gastar un tiempo excesivo en desplazamientos. Pero en cuanto a dimensiones reales, Milán es una ciudad bastante grande, todo hay que decirlo.

Y ya que estamos siendo sinceros, y aún a riesgo de que mi amiga Rocío me asesine, debo admitir que Milán no me gustó nada de nada.

Y con esto, se acaba aquí el post.

A ver,  que no cunda el pánico 😂 No estoy diciendo que Milán sea una ciudad fea que no merezca la pena ser visitada. Simplemente, a mí no me gustó, lo que no quiere decir que haya gente que realmente esté enamorada de Milán (como es el caso de mi amiga).

Si la comparamos con otras ciudades italianas, Milán sale perdiendo por goleada. Es una ciudad gris, triste, no sé, muy apagada. Muy sosa ella. Si dejamos de lado las comparaciones, que ya sabemos todos que son odiosas, y la juzgamos sin tener en cuenta otros factores, aún en ese caso Milán sigue siendo feilla. Al menos así la veo yo. Digamos que atracciones bonitas o interesantes que ver, pocas. Si ahora mismo a alguien le diera por derribar el Duomo, Milán se quedaría en ná. Como le pasa a la Barbie, que le cortas su melena y se queda en nada también. Pues exactamente igual. Y te lo digo yo que de pequeña rapaba a mis Barbies y ya luego había que tirarlas a la basura de lo feas que se quedaban.

milán italia

Aún así, creo que Milán es una ciudad que todo el mundo debería visitar al menos una vez en la vida. Ya solo por comerte un helado italiano contemplando el Duomo, merece la pena la visita. Bueno, y si tienes una Visa Oro y puedes irte de compras a Prada o Versace, pues mejor aún, que para algo estás en la capital de la moda (por supuesto, este no fue mi caso, yo me tuve que conformar con lo del helado jajaja). Además, la razón principal para visitar Milán es que es una ciudad italiana y la bellísima Italia es uno de los países más lindos del mundo y esto es algo que no admite discusión 🙂

Cómo llegar al centro de Milán

Si llegas a Milán por aire, puedes aterrizar en cualquiera de los tres aeropuertos que posee la ciudad: en el de Linate (el más cercano de todos, a unos 7 km de Milán), en el de Malpensa (a unos 35km de distancia), o en el de Bérgamo (el más lejano de todos, a unos 45km de Milán).

Ryanair tiene vuelos muy baratos desde Barcelona a Milán, pero siempre opera en el aeropuerto de Bérgamo. No obstante, el transporte entre Bérgamo y el centro de Milán no es nada caro. Bueno, a no ser que quieras llegar a Milán en plan duquesa de Alba y cojas un taxi que te lleve al hotel, en ese caso prepárate para pagar 100€ como mínimo. Pero si no estás tan sobrado de dinero, lo mejor es coger una guagua/bus que te deja en la Estación Central de Milán (Milano Centrale) por un precio de 5-8€ por persona. Este sistema de buses que unen el aeropuerto con Milano Centrale funciona no solo en Bérgamo, sino también en los aeropuertos de Malpensa y Linate.

Para ser más concretos: una vez que te bajes del avión en Bérgamo o Malpensa y salgas de la zona de recogida de equipajes, verás (a un lado u otro) unas ventanillas con los nombres de las compañías de buses que unen los aeropuertos. Las más conocidas son TerravisiónOrio Shuttle. Compras los billetes en la ventanilla (5€ por persona) y nada más salir al exterior encontrarás los buses esperando fuera. No tiene pérdida. El trayecto en el aeropuerto de Bérgamo y el centro de Milán es de unos 60 minutos aproximadamente. El bus te deja en la Estación Central de la ciudad, ya de ahí debes utilizar el metro (o ir a patita) para llegar a tu hotel, siempre depende de la zona de Milán en la que te vayas a hospedar.

Nosotros llegamos a Bérgamo con Ryanair y nos fuimos de Milán por el aeropuerto de Malpensa con EasyJet, ya que nuestra siguiente parada era Praga (y no Barcelona, que hubiese sido lo normal). Como ya he comentado, el aeropuerto de Malpensa funciona prácticamente igual que el de Bérgamo. En este caso, para ir desde el centro del Milán hasta Malpensa, compramos los billetes de bus en Milano Centrale. Fuera de la estación se colocan varias personas con pequeños puestitos improvisados que venden los billetes de bus de diferentes compañías a los distintos aeropuertos de Milán. En este caso nosotros compramos los billetes a Malpensa con la compañía Orio Shuttle (8€ por persona) y el trayecto duró también unos 60 minutos, quizás un poco menos. Ten en cuenta que para ir al aeropuerto puedes encontrarte con algunas retenciones en la carretera que hagan el trayecto más largo. Por eso es recomendable que acudas al aeropuerto con antelación, no sea que acabes perdiendo el avión.

Nosotros aterrizamos en el aeropuerto de Bérgamo una mañana cualquiera en la que brillaba el sol y cantaban los pajaritos. De una forma fácil y rápida, a la hora de comer ya habíamos llegado a Milán. Y, antes de conocer la ciudad, había que hacer una parada de rigor para alimentar el cuerpo, que si no no íbamos  tener fuerzas para patear la ciudad.

bérgamo milán autobús

Dónde comer en Milán

Como no puede ser de otra manera, la ciudad está llena de restaurantes italianos ideales para comer pasta y pizza. Yo pierdo la cabeza por una buena pizza (si son dos mejor todavía) y tenía clarísimo que tenía que comerme una nada más llegar a Milán.

La verdad es que siempre me busco información antes de viajar para comer en restaurantes ByB (buenos y baratos) pero en esta ocasión preferimos improvisar. La verdad es que Milán no es la ciudad perfecta para escoger a la ligera un restaurante, ya que hay muchísima oferta y normalmente con precios bastante elevados…

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Después de dar unas pocas vueltas, no muchas la verdad porque ya teníamos demasiada hambre, decidimos comer en la pizzería Venice situada en la calle Corso Buenos Aires, en pleno centro de Milán. Nos pedimos un par de pizzas y las bebidas y pagamos poco más de 20€, bastante económico, y más tratándose de Milán. Yo me pedí la pizza margarita y ¡me encantó!. Utilizaron para la base un queso de color blanco, no el típico queso amarillo que se suele poner en las pizzas, pero aún así estaba riquísima. Jonás se pidió una con atún y cebolla pero a él no le gustó tanto como a mí. Cuestión de gustos supongo, aunque tengo que decir que la experta devora-pizzas soy yo así que mi opinión tiene más validez😂

Después de almorzar,  siempre es obligatorio comer un buen postre y en esta ocasión no podía ser otro que un auténtico helado italiano, de esos cremositos que se derriten enseguida. ¡Ay omá, que rico! Mi helado fue de Kinder y Biscotto (o sea, de bizcocho de toda la vida, pero es que en italiano suena más cuqui jaja). Los compramos en una heladería que está justo enfrente del Duomo, aunque eso no importa mucho porque los helados en Italia son deliciosos, da igual el lugar donde los compres.

Y bueno, aparte del almuerzo ya no comimos nada más interesante. Para cenar acabamos comiendo algo rápido en el Burger King y ya está.

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Alojamiento en Milán

Nosotros solo pasamos una noche en Milán y para ello escogí el alojamiento justo al lado de la Estación Central. El motivo principal fue que al día siguiente teníamos pensado coger un tren a Verona para pasar el día allí, por lo que nos era mucho más cómodo alojarnos cerca de la Estación Central que en el centro.

El alojamiento que elegí para esa única noche en Milán fue el Hotel Calypso, en la calle Errico Petrella. Aunque oficialmente sea un hotel, yo diría más bien que es un hostal y bastante antiguo además. Antes de viajar a Milán busqué y busqué como loca un alojamiento decente y que no fuera muy caro y lo único que encontré fue el Calypso. Aunque de barato tiene poco, porque por una sola noche, sin desayuno ni baño privado ni ná, tuvimos que pagar 70 eurazos.  Y da gracias, porque en Milán no baja casi nada de los 100€ por noche…

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En fin, que con pocas expectativas nos alojamos en el Hotel Calypso y la verdad es que al final no estuvo tan mal. El dueño del alojamiento es un señor mayor muy simpático, que nos hacía reír chapurreando su español mezclado con italiano. La habitación era bastante grande y todo estaba muy limpio, al igual que el baño. Lo único malo fue que la ducha era diminuta y tardaba la eternidad en salir agua caliente y que las escaleras que llevan a las habitaciones son estrechísimas y se hace muy difícil subir por ellas, y cargados con las maletas es un horror. Pero la verdad es que sin ser esos dos inconvenientes, no estaba tan mal. El wifi funcionaba a la perfección y era un alojamiento bastante silencioso. Además, el señor nos permitió dejar nuestras maletas allí por la mañana y volver a recogerlas por la noche sin tener que pagar ningún cargo extra. La ubicación al lado de Milano Centrale era perfecta para nosotros. Además, la estación de metro Caiazzo (línea verde) se encontraba a dos minutos caminando del hotel, o sea que genial.

Para llegar a pie desde el hotel Calypso hasta el Duomo es un paseo bastante largo, por lo que es mejor coger el metro (el billete normal cuesta 1,50€ y tiene una validez de 90 minutos).

Qué ver en Milán en 1 día

Como ya dije al principio del post, Milán y sus atractivos principales se ven en muy poquito tiempo. A nosotros nos gusta visitar las ciudades con calma, sin prisas, y aún así para Milán nos sobró tiempo jajaja

1. El Duomo de Milán.

La principal atracción de la ciudad es su catedral, cuyo exterior es imponente y precioso, ¡toda una obra de arte! Es un espectáculo contemplar esa fachada tan blanca, llena de agujas, que contrasta a la perfección con el cielo azul. Por supuesto, este fue mi lugar favorito de toda la ciudad. Nos pasamos un buen rato contemplando la animada vida que transcurre a los pies del Duomo mientras degustábamos nuestros super helados y fue un momento que disfruté muchísimo. El interior de la catedral tiene que ser impresionante también pero nosotros decidimos no entrar. Yo no me considero creyente y digamos que no siento simpatía por la Iglesia Católica como institución. Por ello, no suelo visitar el interior de catedrales ni iglesias a no ser que realmente me apetezca por algún motivo (como cuando fui al Vaticano, que era una visita obligada) y siempre que sea gratis, por supuesto.

Desconozco si para visitar el Duomo hay que pagar, aunque creo que es gratis. Para lo que sí que hay que pagar es para subir a la terraza panorámica del edificio, desde donde se obtienen unas vistas espectaculares. El precio para subir a la terraza del Duomo oscila entre los 7 y los 12€, casi ná. Obviamente, tampoco subimos a la terraza porque no queríamos tener que pagar por ello.

duomo milán italia

2. Galerías Vittorio Emanuele II.

En este precioso espacio comercial situado justo al lado del Duomo, se encuentran las tiendas más lujosas de la ciudad. Merece la pena pasear por las galerías y observar los decorados tan bonitos que adornan los techos, así como las impresionantes bóvedas de vidrio.

galerías vittorioemanuele milán italia3. Castello Sforzesco.

En la actualidad, este castillo del siglo XIV alberga en su interior tres museos. La visita al recinto es gratuita, solo hay que pagar entrada si desear visitar algunas de las exposiciones que se encuentran en su interior.

Justo detrás del castillo hay un parque muy bonito, por lo que pasear por los alrededores de la fortaleza y continuar luego por el parque es una actividad más que recomendada para bajar las pizzas y los helados jajaja

castello sforzesco milán italiacastello sforzesco milán italia

4. Arco de la Paz de Milán

Ubicado en la Piazza Sempione, este arco data del siglo XIX y en su origen fue mandado a construir por Napoléon Bonaparte para celebrar sus triunfos como conquistador. Es una obra muy bonita y fácilmente accesible, ya que se encuentra en un lateral del Castello Sforzesco.

arco milán italia5. Contemplar La Última Cena

Esta archiconocida obra de Leonardo da Vinci, La Última Cena, se encuentra expuesta en el interior de la iglesia de Santa Marie delle Grazie de Milán. Si quieres tener el placer de contemplarla por unos minutos (15 para ser exactos), debes reservar cita con muchísima antelación en esta página web. La entrada normal cuesta unos 8€ y después ofrecen diferentes entradas con descuentos que pueden costar entre los 5 y los 2€. Deben adquirirse con antelación a través de Internet o por teléfono porque se agotan muy rápido. Yo tenía muchas ganas de observar esta obra e incluso estaba dispuesta a dar dinero a la Iglesia con tal de poder hacerlo jajaja, pero quise adquirir las entradas en la web un mes antes del viaje y ya se habían agotado 😥

Si dispones de más de 1 día para conocer Milán, yo te recomendaría pillarte unas entradas para ver la ópera en la Teatro alla Scala porque tiene que ser increíble. Puesto que en el centro de la ciudad no hay mucho más que ver, también sería una opción perfecta dedicar un día a conocer el lago de Como, que está cerca de Milán y me han comentado que es una maravilla.

En resumen, Italia es un país estupendo y aunque Milán no sea su ciudad más bonita, ¡la capital de la moda bien merece una visita!

Espero que les haya gustado y ¡hasta la próxima! 😀

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Libertad
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Somos Jonás y Libertad, unos locos por los viajes que un día sintieron la necesidad de contar al mundo sus aventuras. Cuando no estamos viajando, lo más probable es que estemos planeando la siguiente escapada. Si eres de los que les gusta soñar despierto con recorrer mil y un lugares, ¡este es tu sitio!

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